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Buenos Aires, Argentina /
Fecha de Publicación:02/05/08 Redacción ParqueChasWeb

Funciones de la nota


HABITAT SOCIAL PARA UN MUNDO URBANO

El déficit habitacional en la Ciudad de Buenos Aires

Propuestas de Organizacines No Gubernamentales y políticas inovadoras de hábitat en Argentina.


El Centro por el Derecho a la Vivienda contra Desalojos (COHRE) fue creado en 1994 como una organización no gubernamental internacional e independiente. La ONG está comprometida en asegurar el pleno gozo de los derechos económicos, sociales y culturales para todos y en todo lugar, con un enfoque particular en el derecho a la vivienda adecuada. Además, está reconocida como organización con estatus consultivo ante la Organización de los Estados Americanos (OEA) y la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Hace tres años, dicho organismo elevó un informe sobre la crisis habitacional en territorio porteño y en el conurbano bonaerense.

El documento expresa que la situación en nuestro país es preocupante: Han aumentado los desalojos forzosos, los desalojos sumarísimos están a la orden del día en los despachos judiciales, se han aumentado las penas por ocupación ilegal de viviendas o tierras, y mientras se subrayan los derechos de la propiedad privada absoluta, los derechos de los que no tienen techo quedan reducidos a la nada.

Más del 50% de la población vive en centros urbanos, y en 2005 ya se había alertado que en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires existen 100 mil propiedades desocupadas, por lo que distintas organizaciones locales e internacionales vienen presentando el problema en los ámbitos correspondientes, tanto Senado de la Nación como a las autoridades locales y nacionales.

Pero una nueva iniciativa innovadora aparece para nuestra comunidad "Tapiar las viviendas", y de esta forma mantener desocupados estos inmuebles y con alquileres altísimos para que toda una familia viva pendiente de un alquiler y con un agravante ...saben que no hay nada para alquilar…

Hoteles, inquilinatos, pensiones que no reúnen la más mínima condiciones de habitabilidad en muchos casos cobran 500 pesos una pieza de 3 x 2 y con una salvedad "con hijo no por favor…".

La población cree y visualiza a la ciudad como una alternativa para resolver sus problemas (salud, educación, seguridad, hábitat, etc.) y ven su crecimiento y desarrollo humano a través de ella, pero nuestros representantes y urbanistas diseñan ciudades cada vez mas expulsivas cuando la realidad mundial les está indicando que son otros los caminos a seguir.

Organizaciones sociales luchan por una ley marco, por la reforma urbana, por el derecho a la ciudad, por la tenencia segura.

En 2004 se realizó un trabajo muy completo sobre el derecho a la vivienda en la Argentina, entre el COHRE y el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS).

Hay un capítulo que describe la situación del área metropolitana de Buenos Aires que incluye la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y otros 24 municipios, comúnmente conocidos como Gran Buenos Aires. El núcleo central está constituido por la ciudad de Buenos Aires, en un radio de 50 kilómetros aproximadamente. La rodean los municipios de Almirante Brown, Avellaneda, Berazategui, Esteban Echeverría, Ezeiza, Florencio Varela, Hurlingham, Ituzaingó, José C. Paz, La Matanza, Lanús, Lomas de Zamora, Malvinas Argentinas, Merlo, Moreno, Morón, Quilmes, San Fernando, San Isidro, San Martín, San Miguel, Tigre, Tres de Febrero y Vicente López.

El informe revela que en esta área vive aproximadamente el 30% de la población del país, que se reparte entre 2.776.138 habitantes en la ciudad de Buenos Aires y 8.684.437 en los 24 partidos del Gran Buenos Aires (del total de 13.827.203 de la provincia). En comparación con el censo realizado durante 1991, la población aumentó en todos los distritos a un promedio nacional del 11.20%, mientras que en la ciudad de Buenos Aires disminuyó en un 6.40%. Este dato es significativo si se considera que en los últimos 60 años casi no se habían registrado cambios en cantidad de población en esta área, siempre cercana a los 3 millones de habitantes. El conglomerado urbano que en el censo de 1947 era de sólo 1.741.338 habitantes, se ha quintuplicado en 2001. Esta zona marca un fuerte contraste de concentración de riqueza en la ciudad de Buenos Aires, y de la pobreza en importantes áreas del conurbano bonaerense.

La situación del derecho a la vivienda debe ser analizada en este marco general de agravamiento
socioeconómico de los últimos diez años.


Democratizar la urbe

Reportaje realizado el 29 de marzo de 2007 por el sitio web www.periodismosocial.org.ar a Sebastián Tedeschi, un argentino que desde Porto Alegre en Brasil, que ejerce como Coordinador para América del Centro por el Derecho a la Vivienda contra Desalojos (COHRE).

Tedeschi propone una reforma urbana en Argentina y explica cómo puede hacerse y por qué es necesaria: "No puede ser que el mejor negocio en Argentina sea la construcción o el alquiler de vivienda cuando estamos en un tremendo déficit habitacional".

-¿De qué hablamos cuando decimos derecho a la vivienda?

-Cuando decimos que hay derecho a la vivienda estamos diferenciándonos de lo que es una política discrecional. Tener derecho significa ser titular de algo que puede exigirse y esto es lo que diferencia la simple política de vivienda que todo gobierno tiene, lo que no significa que se respete un derecho, eso ocurre cuando las personas pueden reclamar cuando se incumple.

-¿Qué política tiene este gobierno?

-Frente a la década del `90, en la que no había inversión, este gobierno puso una inversión importante en el sector. Pero creo que el gobierno pensó mucho más en la idea de reactivación industrial, sobre todo en construcción. Y tuvo efectos negativos, porque la gran inversión pública a través de las empresas de construcción generó la suba en el precio de los materiales y una gran dificultad para los procesos de autoconstrucción, en los que la gente es protagonista.

-¿Qué rol cumplen en la definición de estas políticas las personas afectadas?

-En términos macros existen programas para incentivar el sector a través de los privados y también dando dinero a las cooperativas. Ahora, el gobierno le da mucho más a una empresa privada, incluso para pagar el terreno, beneficio que no reciben las cooperativas. Hoy hacer una vivienda en cooperativa es casi imposible, salvo que busquen dinero por otro lado, como el caso del MTL.

Tedeschi se refiere al flamante complejo de viviendas levantado en el barrio porteño de Parque Patricios, construido por el Movimiento Territorial de Liberación (MTL-CTA) y su Cooperativa Emetele, que luego de 30 meses y con la participación de 400 trabajadores que participaron de su construcción, es hoy una realidad.

-Y está el tema de las famosas listas de adjudicatarios...

-El otro gran tema es que los programas se conciben en forma autoritaria, porque la gente no tiene participación en la lista de adjudicatarios, para lo cual habría que tener una lista de prioridades establecidas de antemano por el gobierno y otras consensuadas con las personas. Todos los conflictos que se viven en los últimos tiempos sobre invasión en terrenos o casas tienen que ver con la poca claridad en la lista de adjudicatarios.

-Y en muchas provincias estar en esa lista depende de favores partidarios...

-Obviamente, porque se abre una disputa política cotidiana y se instala la necesidad de acercarse al puntero que manipula el listado. Estas son falencias graves.

-¿A las personas les falta la información para reclamar por este derecho?

-Claro, por que históricamente la relación que construye el Estado es de esta manera. El origen de casi todos los punteros políticos es de compromiso y generosidad con su barrio, pero el Estado le delega funciones que no le corresponden: “vos hacé la lista”; “vos repartí medicamentos”. Y en definitiva les da un poder sin control y crecen con esta práctica y es muy difícil cambiar esta práctica en las comunidades porque la gente se acostumbró a comunicarse con el Estado a través de estas personas.

-¿Hay casos exitosos en Argentina y otros países que podamos aplicar?

-Fuera de Argentina existen. El caso testigo es Brasil que tiene una política urbana que se construye democráticamente. Tiene un Consejo de las Ciudades, una Conferencia Nacional de las Ciudades, donde participan representantes de las organizaciones de base, de los gremios, de los profesionales, de las empresas...todos juntos discuten la política urbana, cuales son las prioridades. Es una discusión que comienza en los municipios y termina siendo nacional.

-Es de imaginar que también participan representantes de las favelas...

-Exacto. Los líderes de las favelas son los más fuertes en las distintas instancias de debate y la mayoría de las discusiones se ganan articulando con la gente de las favelas, generando alianzas entre favelas, organizaciones sociales, algunos municipios y gremios de arquitectos. Hay una participación real y orgánica.

-¿Cómo evalúa el rol de los Institutos de la Vivienda que dependen de gobiernos provinciales?

-La idea original estaba bien inspirada, se trataba de que estos organismos descentralizarán la política de vivienda, que cada provincia pudiera discutir de acuerdo a su perfil cultural y sus necesidades el perfil de vivienda que necesitaba. Pero los programas actuales pasan por encima de las provincias, son centralizados, inclusive el Plan Federal II va de Nación a los municipios directamente. Y con gran presión, porque los apuran a los intendentes para que se hagan cargo de las construcciones y no se da el espacio social para construir un proyecto con la comunidad del lugar, para que definan qué quieren hacer en sus espacios, conocer de que viven.

Cuando uno construye un barrio tiene que pensar cómo es la vida de la gente, cómo son sus lazos sociales, su estrategia de supervivencia económica...¿son cartoneros? ¿tienen comercios? El plan de vivienda tiene que adecuarse a esas necesidades fomentando el trabajo y la sostenibilidad. De que vale construir una casa si después la gente vuelve a, por ejemplo, engancharse para tener electricidad, es decir reproduciendo esquemas de vida anteriores porque el proyecto es insustentable.

Se construyen o proyectan barrios y se prohíbe colocar comercios ¿Por qué la gente de la Villa no puede tener comercios? O no hay espacio para que quienes cartonean coloquen sus carros y sus papeles. No se piensan esas cosas.

-¿Faltan leyes para proteger este derecho?

-El gran ausente es el tema de regularización de vivienda en Argentina. El 30 por ciento de las población no tiene título de propiedad del lugar donde vive y esta carencia también produce problemas para implementar los planes del Gobierno. El tema quedó fuera de agenda, sumado a la furia inmobiliaria especulativa en Buenos Aires, la disputa por las tierras en Bariloche y Córdoba, por mencionar solo dos ejemplos. En Córdoba fue terrible, hubo un proceso de expulsión de las villas del centro de la ciudad para las afueras, construyendo ghetos a pocos kilómetros del centro para sacar a los pobres del disfrute de los urbano.

Quedarse sin techo

“Los desalojos son una de las peores violaciones a los derechos humanos –asegura Sebastián Tedeschi- , porque no es sólo sacar la seguridad del hogar, implica además maltrato, muchas veces violatorio de derechos: Se viola el derecho a la vivienda y muchos derechos sucedáneos. La gente empieza a vagar por la calle buscando donde vivir, o se amontonan en condiciones inhumanas, se desarticula su red de contención familiar... Los organismos y documentos internacionales que forman parte de nuestra Constitución consideran al desalojo violatorio de derechos y son justificados en excepcionales circunstancias”

Si bien la Constitucional Nacional ha incorporado todos los pactos internacionales que protegen el derecho a la vivienda, el Congreso no ha legislado para adecuar las leyes a las pautas internacionales y los jueces en raras ocasiones utilizan los argumentos que ofrecen esos pactos.

“Un solo juez –recuerda Tedeschi- aplicó la normativa internacional a la que está acogida Argentina. Fue en 2004 un magistrado de la Ciudad de Buenos Aires que suspendió el desalojo hasta tanto el Gobierno brindara una alternativa habitacional a las familias. El concepto que aplicó tenía que ver con no gastar dinero público de los tribunales y de la policía para hacer nacer una violación de derechos humanos, el dinero público se gasta para satisfacer derecho”.

-Volvemos a la ausencia de leyes, está escrito en la Constitución pero falta la norma del Congreso. Las leyes de desalojo que tenemos están pensadas –por la historia de nuestro país- para beneficiar a los dueños.

-Sí, incluso durante el gobierno de Menem se avanzó en la posibilidad de desalojos “express”, ya que antes de tener sentencia podían desalojar. Se viola el debido proceso, el derecho a la legítima defensa, es una barbaridad. También se usa denunciar un delito de usurpación y después nunca se prueba si hay culpables, no hay condena judicial, pero se abre un proceso penal que posibilita desalojar a las personas. Se usa al Poder Judicial para violar derechos y el Poder Judicial se deja usar. Miran sólo los Códigos y no la Constitución y los jueces tienen que aplicar todo el Derecho.

-¿Cuál es la postura de su organización en casos de ocupación de tierras o viviendas?

-La Argentina se ha poblado a través de ocupación, la mitad de la tierra de Patagonia, por ocupación militar, entonces el problema es que la legislación civil está pensada desde la inscripción registral. Lo importante es quien está registrado y no se le da importancia a la posesión que es la relación real. Hay cientos de inscriptos como propietarios que jamás usaron esa propiedad y no hay sanción por la no utilización.

Entonces, por un lado la gente tiene derecho a buscar donde vivir, y si bien como organización no apoyamos las ocupaciones, cuando ya se efectivizó y nos piden asesoramiento nosotros les proveemos asistencia jurídica.

El Estado argentino debería proveer instrumentos de regularización. Por ejemplo, en Brasil si una persona vive en un lugar por más de tres años, tiene el derecho a iniciar un proceso de usucapión urbana que es la prescripción para adquirir el dominio.

-¿Y en Argentina?

-Acá existe la prescripción veinteñal, y de diez años con justo título y la ley Pierri que fue reglamentada en algunas provincias que abrevia a tres esa posibilidad pero antes de 1989, pero no se entiende porque hasta esa fecha.

-¿Por donde empezar a debatir y buscar soluciones para la problemática de las viviendas?

- Por procesos participativos, un ordenamiento que busque áreas de vivienda social. Ahora todo el tiempo hay inversores inmobiliarios que aprietan a la gente para que le vendan sus casas antiguas para construir torres. Qué tipo de casas se construyen, dónde están las áreas de interés social, identificar los inmuebles especulativos y sancionarlos fiscalmente, porque habiendo crisis habitacional no puede haber gente que haga negocios con la vivienda. No puede ser que el mejor negocio en Argentina sea la construcción o el alquiler de vivienda, cuando estamos en un tremendo déficit habitacional. El mejor negocio es uno delos principales problemas”.

Fuentes: www.periodismosocial.org.ar / www.cohre.org



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