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Buenos Aires, Argentina /
Fecha de Publicación:05/07/07 redacción ParqueChasWeb

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EN NOVIEMBRE SE CUMPLEN 42 AÑOS DE AQUELLA HAZAÑA

En Parque Chas vivió uno de los protagonistas del primer vuelo transpolar a la Antártida

Se trata del Suboficial Mayor Guillermo Hausser fallecido en 1981. El 3 de noviembre de 1965 doce arriesgados hombres arribaron al Polo Sur cumpliendo una hazaña sin precedentes hasta ese momento.




Por Fernando Belvedere
fbelvedere@parquechasweb.com.ar


Guillermo Hausser (hijo) se comunicó con ParqueChasWeb, para que el barrio conozca la aventura de su padre y la de once héroes de la Fuerza Aérea Argentina, que hace 41 años decidieron llevar adelante la arriesgada misión de realizar el primer vuelo transpolar.

Dos consecuencias importantes derivaron de esta hazaña: La creación de la Base Marambio en 1969 y la apertura de la primera ruta transpolar, que permitió realizar en 1973 el primer vuelo transpolar transcontinental a Australia con un avión Hércules C130.


La historia de la hazaña

Desde la década del cincuenta, la Fuerza Aérea Argentina comprendió el papel preponderante que la aviación tendría en el Continente Antártico particularmente en presencia de bases fijas (Base Matienzo), para las tareas de abastecimiento, evacuaciones sanitarias; traslados de científicos y pasajeros; carga y correspondencia; reconocimiento glaciológico y meteorológico.

Siempre estuvo presente en la planificación de los hombres de la Fuerza Aérea la posibilidad de realizar vuelos transpolares con el objeto de abrir nuevas rutas aéreas que acercaran a la Argentina con otros países de Oceanía y Oriente a través de la Antártida.

Hoy se puede afirmar, que con medios precarios, la Fuerza Aérea Argentina, no ceso en los esfuerzos de lograr aquellos objetivos.

Con esa finalidad se preparo, en el año 1962, un avión Douglas C-47 Matrícula TA-33 y se entrenó tripulación en el ventisquero Upsala, en nuestra Patagonia .

Este bimotor con algunas modificaciones operó en la Antártida, haciendo realidad el traslado de correspondencia y carga, anevizando en la lejana Base Matienzo y posteriormente en la Base Ellsworth, con el intento de realizar el vuelo Transpolar.

Una falla, en el decolaje en esa base, provocó un incendio que destruyó totalmente la aeronave, sin consecuencia para la tripulación y pasajeros.

La accidentada pérdida del avión TA-33 no logró cambiar los objetivos, insistiendo en el año 1964 en la preparación de otro avión similar, bautizado posteriormente como "El Montañés". Se reanudaron las prácticas de anevizajes y los vuelos a la Base Matienzo, en los cuales se demostró que operar con aviones en el continente blanco era una actividad factible y segura: la intención era que en un futuro inmediato se pudieran realizar operaciones en el extremo sur de nuestro Sector Antártico.

Mientras tanto, el Ejército Argentino, planificaba para la campaña 1965/1966 alcanzar el Polo Sur vía terrestre, desde la Base Belgrano.

El Ejército Argentino requirió el traslado del Jefe de la expedición Polar, Coronel Leal, desde la Base Aérea El Palomar a la Base Belgrano. Fue así que se coordinó realizar ambas misiones en esa fecha, con el agregado de llevar materiales específicos y necesarios para la travesía antártica.

El 20 de Septiembre de 1965, un avión bimotor Douglas C-47, matrícula TA-05 " El Montañés", despegó de la Base Aérea El Palomar destino a la Base Aérea de Rio Gallegos.



Douglas C-47 TA-05 " El Montañés", en suelo antártico
Gentileza: Gulliermo Hausser (hijo)


"Este avión fue modificado y preparado para esta misión por Ingenieros y Técnicos Argentinos, bajo la responsabilidad del Capitán Ricardo Ferluga, que entre otras modificaciones cambiaron sus motores originales para darle potencia extra a la aeronave. Fue una reforma inédita porque se le introdujo una turbina a la cola del avión. Esta modificación bien 'a la Argentina' está registrada como novedad en documentos de la aviación mundial", dice Guillermo Hausser, hijo de unos de los tripulantes de aquel avión.

Después de unos días en espera de condiciones meteorológicas favorables, el avión despegó rumbo a la Antártida con destino a la Base Matienzo, anevizando el 27 de septiembre. Desde allí realizó algunos vuelos de reconocimiento y lanzamiento de carga y correspondencia en paracaídas sobre las bases Brown, Decepción y la Base Chilena Aguirre Cerdá.

Después de realizar estos vuelos, desde la Base Belgrano informan a la tripulación del Douglas C-47, matrícula TA-05, que el avión Cessna 180 matricula AE-205 único apoyo aéreo con que contaba la Expedición Terrestre del Ejército Argentino se había accidentado el día 30 de septiembre en un anevizaje de emergencia dada las malas condiciones meteorológicas y falta de combustible, con avión destruído y sus 4 tripulante ilesos.

Dicho accidente obliga a la Fuerza Aérea Argentina, a planificar tareas de Búsqueda y Salvamento del avión siniestrado y fundamentalmente la de salvaguardar las vidas de los tripulantes.

Después de dos días de angustiosa espera, se dio tiempo a los tripulantes accidentados a que se orientaran y retornaran por sus propios medios a la base más cercana. Como esto no sucedió, se dio el alerta y el 2 de Octubre se anticipó la salida de Base Matienzo rumbo a la Base Belgrano, realizando tareas de Búsqueda -previo al aterrizaje- en la zona probable del accidente, cuyos resultados fueron negativos.

Al día siguiente, 3 de octubre, se efectúan nuevos vuelos de búsqueda, con resultados negativos, recién al tercer día o sea el 4 de octubre, a 120 Kilómetros al Sudeste de la Base Belgrano ( latitud 78"' 43 S Y Longitud 36 31 Oeste) se localiza. el avión con el personal ileso, arrojándosele en ese mismo momento nueve bultos conteniendo víveres y vestuarios, como así también directivas para su rescate vía terrestre.

Producido el rescate, se normalizó la actividad. El Douglas TA-05 tenía problemas en un amortiguador y otras fallas menores, y los repuestos necesarios fueron arrojados, en paracaídas por un avión Avro Lincoln B-022 de la V Brigada Aérea de San Luis, que en vuelo memorable de 22 horas y 30 minutos unió la Base de Rió Gallegos y Base Belgrano ida y vuelta, cumpliendo exitosamente su objetivo.

A los efectos de tener reunida la Escuadrilla de los tres aviones, se dispuso el día 28 de Octubre el traslado de los dos aviones Beaver desde la Base Matienzo a la Base Belgrano.

Posteriormente y a requerimientos del Jefe de la expedición del Ejercito Argentino, el 31 de Octubre, se instaló un depósito de víveres y combustible en el Paralelo 84º Sur y Longitud 40- Oeste, para reabastecimiento de la Expedición Terrestre hacia el Polo Sur, cabe destacar que el anevizaje se realizo en una zona totalmente desconocida del "plateau" antártico con temperaturas que rondaban los 38º grados bajo cero.

Finalizadas con éxito estas tareas, se daba por cumplimentada la Primera parte de la Misión: el traslado del Jefe de la Expedición al Polo Sur Coronel Leal y materiales imprescindibles a la Base Belgrano

Para la segunda parte de la misión, es decir, efectuar el Vuelo Transpolar con aterrizaje en el Polo Sur Geográfico, la Escuadrilla Aérea formada por el Douglas TA-05 y los dos mono motores Beaver P-05 y P-06 decolaron en la madrugada del 3 de Noviembre de 1965 rumbo al vértice de nuestro Sector Antártico.

El despegue de la Base Belgrano fue normal y los tres aviones, en una perfecta formación y a un nivel de vuelo de 3.500 metros de altitud se efectuó con buen tiempo y visibilidad ilimitada, permitiendo disfrutar asombrados de un espectáculo imponente, gracias al cual la tripulación dedicó momentos de serenidad después de tantas situaciones de tensión e incertidumbre previos.

El navegador, volcaba detalladamente el derrotero de la escuadrilla, los motores y equipos daban respuesta afirmativa y así se siguió adentrándose en esa inmensidad blanca.

Fua así que el 3 de noviembre de 1965, después de 8 horas y 50 minutos de vuelo se divisaron antenas y equipos de la Base Norteamérica Amunsen Scott, enseguida se pisó el vértice mas austral de la Patria con una temperatura ambiente de 55 grados centígrados bajo cero, cumpliéndose así una hazaña sin precedentes, la primera etapa de esta arriesgada misión.

El científico español Doctor Aldaz, daba la bienvenida a la tripulación, eran las 11 de de aquel histórico día.



Parte de la tripulación izó el Pabellón Argentino
en la Base Norteamérica Amunsen Scott
Gentileza: Gulliermo Hausser (hijo)


Despúes de aquella primera misión se izó la bandera argentina y se firmó un Acta con la presencia del jefe de la Base Norteamericana, el jefe del Departamento Científico y los tripulantes de los tres aviones argentinos. Aquel acto certificó ese momento soberano.

Para completar la misión encomendada faltaba la del vuelo Transpolar.

Se coordinó la operación para el 11 de noviembre de 1965, día en que el avión TA-05 decoló rumbo a la Base McMurdo, anevizando sin novedad y abriendo con este hecho un nuevo camino aéreo que uniera a la República Argentina con pueblos del otro lado del casquete polar.

Finalizada aquella hazaña, el 25 de noviembre el avión TA-05 despegó de McMurdo sobrevolando el Polo Sur, donde se le unió a los monomotores Beaver P-05 y P-06 que habían permanecido en la Estación del Polo Sur; aterrizando en la Base Belgrano luego de recorrer 2.822 kilómetros en un tiempo de vuelo de casi catorce horas, para finalmente regresar en vuelo a la Base Matienzo, Río Gallegos y Buenos Aires.

Los Beaver tuvieron que hacer escala en la Base Sobral debido a las condiciones meteorológicas adversas que se presentaron en la ruta y finalmente arribaron a la Base Belgrano el 28 de noviembre.

Luego de realizar algunos vuelos en la zona, los monomotores fueron desarmados y embarcados en el Rompehielos ARA "General San Martín" con destino a Buenos Aires.

El 8 de diciembre el Douglas TA-05 voló desde la Base Belgrano a la Base Matienzo y el día 18 de ese mismo mes cubrió la última etapa entre Base Matienzo y la Base Aérea Río Gallegos, completando así el Doble Vuelo Transpolar Transantártico y dando por terminada la Operación SUR-CAMA.

Los héroes de aquella épica hazaña fueron el Comandante Mario Luis Olezza, el Capitán Carlos Felipe Bloomer Reeve, 1er.Teniente Roberto Tribiani, Suboficial Principal Guillermo Hausser, Suboficial Ayudante Miguel Acosta, Suboficial Ayudante Juan Carlos Rivero, Cabo 1º Gerardo Mateos, Sargento Ayudante Julio Germán Muñoz.

Cabe destacar que esta hazaña en los hielos antárticos no tuvo la repercusión que merecía en la opinión pública en general, en virtud que el mismo día que llegaban al Polo Sur, el 4 de noviembre de 1965, ocurría el accidente aéreo en el Caribe que enlutaba a los argentinos, donde desaparecieron a bordo del avión TC-48, su tripulación y pasajeros, entre ellos, más de medio centenar de jóvenes cadetes de la Escuela de Aviación Militar.

El informe precedente constituye un breve resumen de un sinfín de hechos y circunstancias que están registrados como antecedentes soberanos en la historia de la Antártida Argentina.

El héroe de Parque Chas

Guillermo Hausser era hijo de alemanes. Siendo muy joven sufre la pérdida de su padre.

Por circunstancias familiares se muda a lo de unos tíos que vivían en Parque Chas, pero no por mucho tiempo, ya que éstos no pasaban por un buen momento económico. Hausser debió tomar una decisión: ingresar a la Fuerza Aérea como un posible recurso de supervivencia.

"El estaba enamorado de este barrio, siempre decía que era el lugar donde se tenían que criar sus hijos", recuerda su hijo Guillermo en su casa de la calle Gándara, donde invitó a ParqueChasWeb a conocer la historia de aquel vuelo transpolar.

En 1969 gracias a la obtención de un crédito hipotecario, los Hausser compran un departamento en la calle Turín entre Bucarelli y Andonaegui. "Por fin estoy en el lugar donde quiero morir" dice Guillermo que dijo su padre.

El héroe de la hazaña antártica pasó a retiro en 1971. Dejaba atrás una carrera militar caracterizada por los deseos de que la Argentina puediese ampliar los horizontes de su soberanía.

El Suboficial Principal (RE) Guillermo Hausser falleció en 1981 por los golpes recibidos en un accidente automovilístico en una ruta nacional: se desprendió la llanta de su auto nuevo y volcó.

Igual de trágico destino tuvieron dos integrantes más de aquella heróica tripulación: El jefe de la expedición, Comandante Mario Luis Olezza murió al caerse la avioneta de la cual era instructor de vuelo. Se dijo que fue a causa de un infarto.

Y el Sargento Ayudante Julio Germán Muñoz (primer piloto argentino en realizar un vuelo transpolar) fue asesinado a fines de 2006 por tres ladornes que le quisieron robar su auto en la puerta de su casa en Hurlingham, tenía 75 años.

Ironías de la vida para tres hombres que movidos por ansias de aventura sobrevivieron a situaciones climáticas y tecnológicas adversas para llevar a cabo su epopeya en el continente antártico.




"Paco" El Pingüino con pico de Pato
que identificó a la misión.




Guillermo Hausser está ubicado segundo empezando desde la izquierda.


Gentileza: Gulliermo Hausser (hijo)


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